Amafe: C/Ruiz Perelló 7, 28028 Madrid  Teléfono de Información: 91 361 27 68 /30 01 Necesitamos Tu Ayuda!  Haz un Donativo

Esquizofrenia Síntomas

sobre-esquizofrenia

Síntomas de la esquizofrenia

Los síntomas de la esquizofrenia se dividen en dos grupos: positivos y negativos. Llamamos positivos a los que, haciendo una comparación con alguien que no tiene esquizofrenia, suponen un exceso de algo, y negativos a los que se manifiestan en forma de carencia.

Es importante recordar lo que en otras enfermedades se hace evidente: los síntomas pueden, en mayor o menor medida, controlarse. A nadie se le ocurre pensar que una persona con hipertensión esté todo el día por los suelos con ataques, ni que tenga que estar sentada en casa sin moverse. Lógicamente, si fuma dos paquetes diarios, bebe alcohol, no hace ejercicio… tendrá más posibilidades de estar mal. Si se cuida podrá hacer una vida normal, con cuidados y limitaciones, pero normal.

Síntomas Positivos

Los síntomas positivos afectan:

Síntomas Negativos

Los síntomas negativos pueden afectar al pensamiento y las capacidades cognitivas, al comportamiento o a la afectividad.

1. Síntomas Positivos

– Alteraciones en el contenido del pensamiento

Se concretan en los delirios. Su origen es doble: por un lado, aparece un exceso de las sustancias cerebrales implicadas en el estado de alerta. Por otro, la experiencia de la esquizofrenia es tan extraña, que la persona pierde los referentes habituales para explicar la realidad. Los delirios son explicaciones alternativas de la realidad.

Para la persona que lo vive, su explicación es tan válida como cualquier otra; por eso los delirios provocan un gran malestar. Para el que lo ve desde fuera, es difícil de comprender, estas creencias se ven como disparatadas, y tratan de convencer a la persona de que sus interpretaciones son absurdas.

Delirio de persecución: La persona se siente perseguida o espiada. Cree que hay una conspiración contra ella.
Delirio de referencia: Los acontecimientos adquieren un sentido negativo en referencia a uno mismo. Por ejemplo, siente que el periódico o la televisión emiten mensajes dirigidos a él, o sospecha que la gente habla y se ríe de él, le insulta…
Delirio de difusión: La persona siente que sus pensamientos son difundidos hacia el mundo exterior, de tal forma que los demás pueden escucharlos.
Delirio de inserción: Sensación de que alguien está introduciendo pensamientos en nuestra mente.
Delirio de robo: Sensación de que nos roban los pensamientos.
Delirio de control: Creencia de que los pensamientos, sentimientos o acciones no son los nuestros, sino que han sido impuestos por una fuerza extraña. Intensa sensación de estar bajo control.
Delirio de grandeza: La persona cree que tiene poderes o habilidades especiales. Piensa que es un personaje famoso o que tiene la misión de salvar al mundo.
Delirio de tipo religioso: Se puede combinar con el delirio de grandeza. Debe estar fuera de lo que se considera normal para el contexto social y religioso de la persona: por ejemplo, creer que uno es hijo de Dios.
Delirio celotípico o erotomaníaco: La persona está convencida de que su pareja le engaña, ve señales lo confirman por todas partes. O siente que hay un personaje famoso enamorado de él/ella, o que todos las personas del sexo opuesto se sienten atraídas hacia el/ella.

– Alteraciones del curso del pensamiento

Está alterado el proceso del pensamiento, y esto se refleja en el lenguaje.

Descarrilamiento: Las ideas cambian de un tema a otro sin relación.
Circunstancialidad: La persona da gran cantidad de detalles irrelevantes que la desvían del hilo principal de lo que está diciendo, aunque es capaz de retomar ese hilo.
Tangencialidad: La persona da una respuesta que no tiene nada que ver con la pregunta que se le ha planteado.
Incoherencia: Discurso incomprensible por múltiples motivos: las palabras parecen escogidas al azar, se eliminan las conjunciones, las palabras y frases están unidas sin ninguna coherencia.
Ilogicalidad: Se llega a una conclusión errónea, bien porque las premisas utilizadas para llegar a dicha conclusión son falsas, o bien porque la combinación de premisas es errónea.
Distraibilidad: La persona deja de hablar en medio de una frase y cambia de tema o se queda callada porque algún estímulo externo la distrae.
Asociaciones fonéticas: La elección de las palabras está determinada por sus sonidos: Rojo-Cojo. Blanco-manco.
Taquilalia: La persona habla muy deprisa.

– Alteraciones de la percepción

Son las alucinaciones. En ellas, la persona percibe algo cuando no hay objeto: ve sin que haya nada, oye voces sin que nadie hable, etc.

Alucinaciones auditivas: Pueden ser desde sonidos simples (ruidos, canto de pájaros, aullidos…) hasta voces. Las voces pueden ser agradables o desagradables para la persona, darle órdenes, insultarla, comentar sus acciones en voz alta…
Alucinaciones visuales: La persona ve formas o personas que en realidad no están presentes.
Alucinaciones táctiles: Hormigueo, quemazón, sensaciones eléctricas…
Alucinaciones olfativas y gustativas: la persona percibe olores que no existen, y éstos suelen ser desagradables, como podredumbre. También puede notar un sabor extraño o a veneno en la comida.
Alucinaciones cenestésicas: sensaciones de cambio corporal, sensaciones extrañas procedentes del propio cuerpo, sensación de presión o daño en alguna parte del mismo.

– Alteraciones del comportamiento

Comportamientos extraños (a menudo relacionados con las alucinaciones y los delirios) en el vestido y la apariencia, la conducta social y sexual, agresividad, agitación, conducta repetitiva o estereotipada. Por ejemplo, vemos a la persona hablando sola porque está dialogando con las voces, o sale a la calle con cuatro camisetas y dos abrigos para protegerse. Las voces le incitan a agredir a alguien, o lo hace porque cree que se está defendiendo de algo. Quizá la persona realiza siempre la misma conducta porque le atribuye un significado simbólico y siente que si no lo hace, le sucederá algo terrible a él o a un ser querido.

– Consecuencias de los síntomas positivos

La persona queda sumida en una vivienda extremadamente confusa. Su mente genera pensamientos y estímulos suplementarios. Amalgama entre lo real y lo imaginado.
El desajuste es tan intenso que suele requerir ingreso hospitalario. La medicación actúa principalmente sobre la sintomatología positiva, haciéndola desaparecer mayoritariamente.

2. Síntomas Negativos

Los síntomas negativos pueden afectar al pensamiento y las capacidades cognitivas, al comportamiento o a la afectividad.

– Pensamiento y capacidades cognitivas

Pobreza en lenguaje: Las respuestas a las preguntas son breves, monosilábicas o inexistentes. Disminuye considerablemente el número de palabras que la persona emplea al hablar.
Pobreza en el contenido del lenguaje: El número de palabras es adecuado, pero no expresa nada, o la persona siente que ha perdido vocabulario y le cuesta expresarse.
Bloqueo: Se interrumpe bruscamente el discurso. Después de unos segundos en silencio, la persona dice que no recuerda lo que estaba diciendo.
Latencia de respuesta aumentada: La persona tarda mucho tiempo en responder a las preguntas, porque le cuesta comenzar a hablar o construir una respuesta adecuada

– Comportamiento

Es frecuente que aparezcan la abulia y la apatía: la persona siente que le faltan la energía, el impulso para hacer cosas, el interés por lo que antes le motivaba. Se manifiesta en los siguientes aspectos:

Aseo e higiene: La persona muestra menos atención de lo normal a la higiene y el aseo. Puede presentar una apariencia descuidada y desaliñada.
Falta de persistencia: La persona permanece en casa sin realizar ningún tipo de actividad, o inicia una serie de actividades pero le cuesta mantener la constancia.
Inercia: A la persona le resulta muy difícil iniciar una actividad de manera espontanea.
Otros: Disminución del interés por las relaciones sociales.

– Afectividad

Anhedonia: dificultad para experimentar interés o placer.

Pobreza afectiva: empobrecimiento de la expresión de emociones y sentimientos, que puede manifestarse en:

Expresión facial inmutable: la expresividad facial está reducida.
Movimientos espontaneos: disminuidos y escasez de expresión corporal
Escaso contacto visual
Ausencia o déficit de expresiones vocales al hablar

– Consecuencias de los síntomas negativos

La persona tiene pocos intereses o hobbies. Le cuesta implicarse en una actividad y disfrutar de su tiempo de ocio.
Hay dificultades para crear o mantener relaciones emocionales y/o de amistad. A veces por la persistencia de los síntomas negativos y a veces por el temor al rechazo, la persona pierde el contacto con sus antiguas amistades y sólo se relaciona con la familia.
Curso y Pronóstico

El inicio del trastorno puede ser brusco o insidioso. Hay una fase prodrómica caracterizada por un lento y gradual desarrollo de los síntomas y signos.

Son factores de un mejor pronóstico: inicio tardío de los síntomas, inicio brusco de la enfermedad, género femenino, buen apoyo socio-comunitario, mayor nivel de estudios, menor deterioro cognitivo, signos y síntomas negativos poco destacados.

Fases de la Enfermedad

Una vez que aparece la enfermedad, pueden darse las siguientes fases: prodrómica, de crisis y residual.

Fase prodrómica

Abarca el período anterior a una crisis. Sobre una situación más o menos estable, el paciente comienza a experimentar cambios en su estado de ánimo, en su conducta, en su actividad,… además, puede haber un aumento de sus síntomas previos o, incluso, aparecer otros nuevos.

Uno de los cambios más habituales es el que se produce en el sueño: comienza a dormir menos, puede pasar las noches muy inquieto, andando de un lado para otro tanto fuera como dentro de casa.

Es importante que cada usuario aprenda a reconocer los síntomas que manifiesta en esta fase. Un síntoma de aviso es aquel que aparece antes de una recaída. Puede ser un síntoma específico o un empeoramiento de un síntoma persistente. No todo el mundo tiene los mismos síntomas; en general son identificables porque suponen un cambio en el nivel de actuación previo de la persona.

Fase activa (crisis)

Predominan los síntomas positivos, con un nivel alto de actividad. Habitualmente requiere tratamiento hospitalario para su manejo. La aparición de esta fase activa o brote puede prevenirse en gran medida manteniendo ciertos factores de protección tales como la toma regular de la medicación, el contacto habitual con el psiquiatra, el control de los síntomas de aviso, buenas habilidades de afrontamiento de estrés o una nutrida red de apoyo social y familiar.

Por otro lado existen factores de riesgo que pueden desencadenar una crisis de no modificarse. El más importante es el abandono de la medicación, sin embargo existen muchos otros entre los que podemos destacar el consumo de tóxicos, el aislamiento social, acontecimientos vitales estresantes o una ausencia de conciencia de la enfermedad y sus síntomas de aviso.

Fase residual

Embotamiento afectivo y deterioro de la actividad. Predominio de síntomas negativos. Pueden persistir algunos positivos, pero ya no se acompañan de una vivencia afectiva intensa.

Los síntomas persistentes son aquellos que se tienen más o menos casi todo el tiempo y que la medicación no consigue eliminar.

Cuando estos síntomas son severos interfieren en la vida diaria; sin embargo, incluso los peores síntomas persistentes se pueden mejorar o desaparecer con el tiempo si se usan técnicas de afrontamiento adecuadas.

Diagnostico

“El uso de una etiqueta diagnóstica es necesario para poner al menos una primera base que iguale el lenguaje de todos los profesionales, pero el profesional no puede quedarse en esta etiqueta como todo diagnóstico1”

El diagnóstico de esquizofrenia tiene utilidad en cuanto al tratamiento farmacológico, pero ya hemos visto que existe una gran variabilidad entre las personas y ésta se manifiesta de formas muy distintas. De hecho, algunos autores hablan de esquizofrenias para resaltar esa idea de la variabilidad.

Igual que sucede con otras enfermedades, el diagnóstico se realiza según unos criterios clínicos, que se confirman mediante la realización de una serie de pruebas para verificar que están presentes y descartar otras enfermedades: información proporcionada por el paciente y los familiares, pruebas neurológicas…